En marzo de 1963 la –posiblemente- más famosa prisión del mundo y del cine cerró definitivamente sus puertas y su actividad y sus últimos 27 presos fueron trasladados a otras prisiones estatales, poniendo así fin a décadas de Historia e historias.

Ubicada en la isla de Alcatraz, frente a San Francisco, la prisión gozaba de una ubicación totalmente aislada, lo que conllevó que alojase al primer faro de la costa oeste, construido a mediados del siglo XIX para conducir a las embarcaciones en el Pacifico. 

Fue en 1934 cuando el Estado decidió ubicar en este remoto paraje a los presos más peligrosos del sistema penitenciario estadounidense. Las frías aguas del Pacífico la convertían en una prisión a prueba de fugas. Aquellos osados reclusos que pretendiesen evadirse de la fortificación debían superar no pocos obstáculos: grandes barreras arquitectónicas, vigilancia armada respaldada por un potente faro, hipotermia y … voraces tiburones que poblaban sus aguas.

“La Roca” (así era conocida) albergó a numerosos presos ilustres (con Al Capone como su mayor estrella) pero fueron sus 14 intentos de fuga lo que convirtieron esta penitenciaria en símbolo y presa fácil para Hollywood. Lo que poca gente sabe es que solo uno tuvo éxito.

La noche del 11 de junio de 1962 cuatro reclusos emprendieron la fuga. Tres de ellos la llevaron a término. Sólo uno de ellos, Allen West, no pudo huir, ya fuera por miedo o por un fallo técnico. Él ayudaría a las fuerzas de seguridad al día siguiente. Frank Morris y los hermanos Anglin jamás fueron encontrados. Protagonistas de la cacería humana más famosa de la historia, su fuga pasó a los anales de la historia estadounidense. Engrosaron la lista de los más buscados durante años. El FBI jamás dio con ellos. ¿lograron huir?

En 1972, Alcatraz pasó a formar parte de la red de parques nacionales y en la actualidad, es uno de los principales atractivos turísticos de la bahía de San Francisco. La antigua prisión cuenta con más de un millón de visitantes al año.